Personalidad adictiva: ¿Qué significa tener una personalidad adictiva?

Hay personas que se obsesionan con actividades de forma más rápida que otras. Les cuesta más controlar lo que hacen y cuando lo hacen. Estos rasgos de personalidad las hacen más vulnerables a la adicción.

En la actualidad, cada vez más especialistas describen las características de la “Personalidad adictiva”. Se refieren a la existencia de ciertos rasgos de personalidad que se asocian con comportamientos adictivos. Es decir, aquellas personas que presentan estos rasgos son más propensas o vulnerables a desarrollar conductas adictivas y un trastorno de este tipo. Las características a las que nos referimos son las siguientes:

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Incapacidad para controlar las conductas impulsivas

Todos podemos ser impulsivos de vez en cuando, pero en estas personas el serlo o no, no es algo que esté bajo control. La falta de estabilidad o la constante búsqueda de cosas nuevas a través de la impulsividad son rasgos característicos. Son extremistas y se tutorialn por pensamientos de todo o nada, no manejando bien ni la moderación, ni los puntos intermedios entre las cosas.

Bajo compromiso con los valores y metas personales

La conducta adictiva implica que cuando surge el impulso por hacer algo, la persona lo hace, dejando de lado lo que estuviera haciendo antes y al no planificar, ni moderar su conducta siguiendo un camino errático que no se tutorial por planes a largo plazo o seguimiento de objetivos y metas vitales. La persona se deja llevar por el momento y el impulso inmediato. Estas personas suelen poseer un rasgo denominado “búsqueda de sensaciones”, se aburren fácilmente y constantemente buscan algo mejor y novedoso en lo que embarcarse. Son personas enfocadas en metas a corto plazo. Tienen baja tolerancia a la frustración y buscan soluciones fáciles y rápidas (frecuentemente pasando por las drogas o el alcohol). Tienen baja capacidad para demorar la gratificación.

Suelen presentar de forma constante ansiedad y estrés

No es fácil vivir una vida adictiva e impulsiva. Por los problemas sociales y familiares que acarrea, los remordimientos una vez hemos hecho algo que no debíamos o las consecuencias negativas que suelen seguir a estas conductas, estas personas frecuentemente se sientes ansiosas. Se suma la dificultad que suelen presentar para manejar y comunicar las emociones.

Soledad y distanciamiento social

Al ser poco constantes, cambiar frecuentemente de actividades y de grupo social, dificulta crear conexiones profundas con las personas. Es frecuente que los rasgos adictivos o impulsivos acaben ensombreciendo cualquier otro rasgo y la gente solo conozca tu inestabilidad. Son personas que tienden a aislarse de los demás. En general tienen pocas habilidades sociales y buscan refugio de su malestar social en la adicción.

Cambios en el estado de ánimo y baja autoestima

El deseo impulsivo (antes de hacer algo) es excitante y es una emoción positiva, como una energía y una emoción que nos invade a hacer algo. Pero cuando esa emoción desaparece aparecen otras, como la culpa, el arrepentimiento, la tristeza o el malestar por las consecuencias de lo que hemos hecho, especialmente si la conducta era el consumo de drogas por ejemplo. Además, las adicciones son más frecuentes en personas con baja habilidades de comunicación y dificultad en el manejo de las emociones.

Sustitución de una conducta adictiva por otra

Con frecuencia tienden a cambiar una actividad adictiva por otra, si son capaces de dejar un mal hábito, frecuentemente es sustituyéndolo por otro.

Negación de sus problemas

Frecuentemente el problema es que quien sufre de este tipo de rasgos de personalidad se niega a verlo y por lo tanto a modificar su conducta. Lo que acaba ocurriendo es que la conducta de estas personas termina por convertirse en algo destructivo, tanto para ellas mismas como para los demás, pues pierden de vista los límites y las señales que indican que se debe parar.

Inseguridad y temor a fracasar

La inseguridad y el temor a fracasar también pueden influir en el desarrollo de conductas adictivas de cualquier tipo. Lo más común es que la adicción esconda algún problema subyacente. La probabilidad o propensión a desarrollar una adicción es mayor en las personas que cumplen ciertos rasgos de personalidad, lo cual no exime al resto.

La personalidad adictiva se caracteriza por la dificultad para controlar las conductas impulsivas, el bajo compromiso con los valores y metas personales, la constante ansiedad y estrés, el distanciamiento social, los cambios en el estado de ánimo y la baja autoestima, la sustitución de una conducta adictiva por otra, la negación de los problemas y la inseguridad y el temor a fracasar. Estos rasgos de personalidad pueden predisponer a las personas a desarrollar conductas adictivas y trastornos relacionados.

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