En las escuelas, es común encontrarse con situaciones como dificultades de aprendizaje, problemas de conducta o aislamiento social por parte de los estudiantes. Para abordar estas situaciones, muchas instituciones cuentan con un gabinete psicopedagógico. Sin embargo, su tarea no se limita a resolver conflictos, sino que tiene un enfoque preventivo y trabaja en colaboración con los docentes y directivos para lograr los mejores resultados en las actividades escolares y la integración de los grupos.
¿Cómo se conforma un gabinete psicopedagógico?
En la actualidad, muchas escuelas prefieren hablar de equipos psicopedagógicos en lugar de gabinetes. Esta elección se debe a que el término gabinete puede transmitir la idea de un lugar pasivo donde se atiende a niños-problema y se busca solucionar algo. Por otro lado, la idea de un equipo de orientación escolar refleja claramente la necesidad de trabajar en conjunto y orientar en lugar de simplemente recibir situaciones problemáticas.
La conformación de estos equipos varía según cada escuela. En la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, las escuelas públicas cuentan con equipos de orientación que no pertenecen a la institución en sí, sino que trabajan en todo un distrito. En las escuelas privadas no existe un modelo único, algunas cuentan con un solo profesional, ya sea psicólogo o psicopedagogo, mientras que otras incluyen a ambos e incluso pueden agregar un trabajador social o un fonoaudiólogo. El rol de estos equipos se va definiendo de acuerdo al proyecto educativo de la institución.
En líneas generales, el objetivo de estos equipos es optimizar los recursos institucionales para favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, trabajando en conjunto con docentes, padres, alumnos y directivos. Esta colaboración permite transformar la certeza de que un alumno no aprende o es agresivo en la pregunta de qué dificulta su aprendizaje o su relación con los demás.
La importancia de la prevención y el trabajo conjunto
Según los especialistas, es fundamental trabajar tanto en la prevención como en la resolución de problemas. Esto implica colaborar con los maestros desde el primer grado para evaluar el nivel de los estudiantes y planificar actividades acorde a sus diferencias. Además, el psicopedagogo puede realizar observaciones en las aulas y detectar problemas que el maestro no percibe.

A diferencia de los psicólogos o psicopedagogos que trabajan en consultorios, en la escuela se realiza un trabajo de orientación al maestro, brindándole contención y aportando propuestas para ayudar a los estudiantes con dificultades a integrarse al grupo. El gabinete no se limita a resolver conflictos puntuales, sino que trabaja en la dinámica de los grupos y brinda apoyo en momentos en los que los estudiantes pueden necesitarlo debido a su crecimiento.
El trabajo conjunto entre el equipo de la escuela y los profesionales externos es ideal, ya que cada uno aporta una mirada distinta y se complementan. El equipo de la escuela tiene una visión grupal del alumno, mientras que el profesional externo tiene un estilo de intervención diferente. Además, el contacto con la escuela permite establecer redes de apoyo que benefician a la familia.
¿Cuándo solicitar la intervención del gabinete?
Es importante estar atentos a los signos de alerta que indican la necesidad de intervención. Si un problema se vuelve recurrente o se presenta en situaciones fuera de la escuela, es recomendable buscar ayuda. Sin embargo, si el problema se da en momentos o situaciones específicas, puede ser simplemente una cuestión de maduración.
El gabinete también puede intervenir en casos de dificultades de convivencia en determinados grupos, reuniones de padres, asesoramiento a los docentes en estrategias didácticas, dificultades en la relación docente-alumno, acompañamiento en el pasaje de un ciclo a otro, talleres de orientación vocacional, situaciones de emergencia institucional, derivación a espacios terapéuticos y colaboración en el proyecto educativo institucional.
El trabajo interdisciplinario en las escuelas públicas de Buenos Aires
En las escuelas públicas de la ciudad de Buenos Aires, los equipos psicopedagógicos trabajan de manera externa a la institución. Estos equipos interdisciplinarios brindan asesoramiento a los docentes y directivos de las instituciones de un mismo distrito con el objetivo de prevenir conflictos en el ámbito educativo.
Cada equipo de orientación, dependiente de la Secretaría de Educación porteña, está conformado por psicólogos, psicopedagogos y trabajadores sociales. En promedio, cada distrito escolar cuenta con entre ocho y diez profesionales. Estos equipos se articulan estrechamente con las instancias de supervisión escolar y trabajan en concordancia con los proyectos institucionales de cada distrito.
Los profesionales del equipo visitan las escuelas cada dos semanas para reunirse con los directivos y abordar temas como el fracaso escolar. También intervienen en casos de conflicto con los alumnos, ya sea resolviéndolos dentro de la escuela o sugiriendo a los padres una consulta con un profesional externo cuando sea necesario.
La presencia de un gabinete psicopedagógico en las escuelas es fundamental para abordar las dificultades de aprendizaje, los problemas de conducta y otros desafíos que los estudiantes puedan enfrentar. Estos equipos trabajan en conjunto con los docentes, directivos y padres para prevenir y resolver situaciones problemáticas, optimizando el proceso de enseñanza-aprendizaje y promoviendo la integración de los grupos. La colaboración entre el equipo de la escuela y los profesionales externos es clave para brindar una atención integral a los alumnos y sus familias.
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