La conducta motora es un fenómeno conductual que se refiere a los movimientos corporales de los seres humanos y los animales. Es una de las características más desarrolladas en la capacidad humana y nos permite interactuar con el entorno y comunicarnos de manera no verbal. En psicología, se estudia la relación entre el movimiento y la mente, y cómo esta interacción afecta nuestra salud y bienestar.

Cómo describir la conducta motora
Desde el nacimiento, se expresa la necesidad de moverse en busca de estímulos, incluso antes de que la conciencia y el recuerdo estén completamente integrados. Esta intencionalidad en la necesidad de movilidad es vital para el desarrollo de la maduración y refinación de los sistemas, hasta establecerse como un individuo maduro con patrones motrices que nos individualizan y permiten expresar nuestras características propias.

La conducta motora no es exclusiva de los humanos, sino que es requerida por todos los seres vivos, desde las células que nos componen hasta a nivel molecular. Es utilizada como una insignia de la vida y tiene un impacto significativo en nuestra salud emocional y general.
Estudios han demostrado que la actividad motriz, ya sea como entrenamiento o adquisición de nuevas habilidades, genera una mejor regulación emocional y una mejora en la salud en general. Sin embargo, esta relación entre el movimiento y la salud va más allá de ser una simple herramienta. Nos muestra una clave sobre la estrecha relación entre nuestra necesidad de movilidad y nuestra preservación como seres vivos.
La relación entre las capacidades cerebrales y el movimiento funciona en forma bidireccional. El movimiento influye en las emociones, conducta, cognición y personalidad, y estas se expresan a través del movimiento. Es una estrategia vital para la vida, pero ¿qué sucede cuando hay una desregulación en la expresión de los movimientos?
Los trastornos de conducta, personalidad o emocionales pueden generar una desregulación en los movimientos, ya sea aumentándolos o inhibiéndolos. Estos trastornos pueden manifestarse en patrones de movimiento sin un propósito aparente. Esta desregulación no solo es una disfunción relacionada con los circuitos cerebrales, sino que también es una forma de comunicación que no logra reconocerse claramente.
En la vejez, la movilidad va desapareciendo de forma progresiva y en un ritmo similar a las funciones cognitivas y sociales. Esto nos plantea la importancia de la movilidad como una forma de interacción y búsqueda de mejoras en la preservación de la vida.
El impacto del sedentarismo en la conducta motora
Es preocupante que el 60% de la población mundial y el 81% de la población en Chile presente disminución de la movilidad debido al sedentarismo. Esto ha generado una distancia entre la estrategia evolutiva mente y cuerpo a través del movimiento. Esta desconexión ha afectado no solo la salud física y mental de las personas, sino también la calidad y percepción de una vida positiva.
Es fundamental comprender la relación estrecha, simbiótica y bidireccional entre el cuerpo y la mente expresadas en la conducta motora. El movimiento no debe ser considerado solo como una expresión cerebral, sino como una estrategia que nos permite buscar la vida, vivir y ser percibidos.
La conducta motora en psicología es un fenómeno conductual que se refiere a los movimientos corporales de los seres humanos y los animales. La relación entre el movimiento y la mente es bidireccional y afecta nuestra salud emocional y general. Es importante mantener una conducta motora activa y evitar el sedentarismo para preservar nuestra salud y bienestar.
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