La adolescencia es una etapa de la vida que implica importantes cambios físicos, emocionales y psicológicos. Durante este periodo, los jóvenes experimentan una transición hacia la adultez, lo que puede generar una serie de desafíos y conflictos internos. En este artículo exploraremos algunos aspectos clave de la adolescencia desde una perspectiva psicológica, centrándonos en la teoría de Sigmund Freud.
La adolescencia según Freud
Según Freud, la adolescencia es un momento crucial en el desarrollo psicológico de una persona. Durante esta etapa, el despertar al amor y al deseo sexual juegan un papel fundamental en la formación de la identidad y la personalidad del individuo. Freud sostiene que el amor infantil y las experiencias sexuales tempranas tienen un impacto duradero en la psique de una persona.

El amor infantil, según Freud, es una versión temprana del amor adulto. Los juegos de los niños, como el juego del doctor y los juegos de papá y mamá, reflejan sus primeras exploraciones sexuales y establecen las bases para la neurosis posterior. A medida que los niños atraviesan la pubertad, sus fantasías sexuales se basan en estas experiencias infantiles abandonadas.
Freud también destaca la importancia de las amistades íntimas en la infancia como un precursor del despertar del amor en la adolescencia. Las relaciones cercanas que los niños establecen en la infancia ofrecen pistas sobre su futura orientación amorosa. Estas amistades íntimas en la infancia pueden indicar las primeras elecciones de objeto y los patrones de amor que persistirán en el futuro.
El goce narcisista y el despertar del deseo
Freud sostiene que el goce narcisista es una fuerza motriz importante en la vida de un niño. El niño busca repetir y experimentar nuevamente el goce que experimenta en su propio cuerpo a través de juegos y actividades físicas. El niño busca a otros niños como compañeros de juego para establecer conexiones sociales basadas en este goce que le falta y que supone que existe en el Otro.
El deseo de crecer y convertirse en adulto está impulsado en gran medida por el deseo de alcanzar este goce supuesto en el Otro. Freud señala que los niños presienten que los adultos son capaces de algo grandioso y enigmático que les está prohibido conocer y experimentar. Este deseo de alcanzar lo que los adultos poseen es un factor importante en el desarrollo de la sexualidad infantil y en la formación de la identidad sexual.
El amor de infancia, para Freud, no se trata de una relación entre un hombre y una mujer, sino más bien de una búsqueda de ese goce perdido y la repetición de juegos y fantasías sexuales. El niño experimenta estos amores como simples y no se ve dividido por las complejidades de las relaciones sexuales adultas. Es solo más adelante, en la adolescencia, cuando el sujeto comienza a cuestionar y explorar su propia identidad sexual.
El despertar del deseo y la división del sujeto
El despertar del deseo en la adolescencia es un evento sorprendente y desconcertante para el sujeto. El inconsciente comienza a revelar nuevos deseos y fantasías que el individuo no puede comprender completamente. El psicoanálisis nos enseña que el deseo adolescente se forma a través del trabajo de desciframiento del inconsciente, a pesar del sujeto mismo.
El adolescente se a sí mismo como Otro, como un sujeto dividido por su propio inconsciente. El deseo nuevo que surge durante esta etapa de la vida es una manifestación de esta división y puede generar una sensación de vergüenza y confusión. El adolescente se siente a menudo como un extraño en su propio cuerpo, experimentando cambios físicos y emocionales que son difíciles de comprender y aceptar.
Flaubert, en su relato del despertar al amor en la adolescencia, describe cómo este deseo nuevo lo afecta profundamente. Experimenta una sensación mística y una idea de voluptuosidad que lo lleva a enamorarse de una mujer mayor. Flaubert se siente atraído por el cuerpo de la mujer y por la idea de lo prohibido. Esta experiencia lo lleva a descubrir un nuevo sentido de las cosas y a experimentar un nuevo sentido de sí mismo.
La adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo psicológico de una persona. Durante esta etapa, el despertar al amor y al deseo sexual desempeñan un papel importante en la formación de la identidad y la personalidad. La adolescencia es un momento de descubrimiento y exploración, pero también puede ser un período de confusión y conflicto interno. Comprender estos procesos desde una perspectiva psicológica puede ayudar a los jóvenes a navegar por esta etapa de manera más saludable y satisfactoria.
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