Todos los niños pasan por etapas de desarrollo en las que deben hacer frente a retos y es esperable que les cueste más o menos adaptarse y adquirirlos. Un estilo de crianza saludable es el que favorece que este aprendizaje se ajuste al ritmo de cada niño, que le acompañe con cariño y disciplina, que estimule la superación y no la sobreprotección.
Cuando a pesar de este acompañamiento, los padres observan que el niño no avanza o aparecen conductas disfuncionales es el momento de consultarlo con un profesional.
Situaciones ante las que se recomienda visitar a un psicólogo
Son varios los motivos y situaciones que hacen recomendable y beneficioso para el menor y su familia consultar a un profesional de la psicología, como los siguientes:
- Retraso o alteración en la adquisición de metas del desarrollo : como podría ser la ausencia o retraso del habla, retraso psicomotor o rechazo persistente en la incorporación de nuevos alimentos o nuevas texturas.
- Ante la presencia de fuertes rabietas : con presencia de conductas autoagresivas, heteroagresivas o destructivas con el entorno.
- Ante la presencia de problemas o cambios emocionales bruscos : como sería que el niño estuviera manifestando tristeza, ansiedad, enfado o miedos excesivos, y estos problemas estuvieran interfiriendo con su vida diaria y sus relaciones con los demás.
- Ante la presencia de problemas de conducta : mostrando comportamientos desafiantes, como engañar, insultar, pelearse o mentir de forma persistente e intensa.
- Ante la presencia de conductas ritualizadas : de forma que exigen al padre o madre a seguir una secuencia de conductas verbales o conductuales (o ambas) en un orden determinado, mostrando elevada molestia si no se cumplen.
- Ante la pérdida de hitos del desarrollo : como el control de esfínteres diurno o nocturno.
- Ante graves problemas para conciliar el sueño : con presencia de despertares muy frecuentes, que interfieren el sueño mantenido.
- Por problemas de aprendizaje : en la escuela se observa que el niño tiene dificultades para aprender y se retrasa.
- Ante la experiencia de una situación traumática : que el niño ha estado expuesto y que se quiera valorar cómo lo procesa y elabora.
En todos estos casos, deberá realizarse una evaluación especializada relacionada con el motivo de consulta, utilizando instrumentos de evaluación y pruebas estandarizadas validadas en los casos que necesiten, que serán previamente justificados a los padres o cuidadores principales.
En la devolución de la valoración, el psicólogo explica de forma clara y comprensible los resultados obtenidos mediante la entrega de un informe, añadiendo el plan de intervención y recomendaciones basadas en la evidencia que crea más conveniente para poder abordar el motivo de consulta.
Factores que influyen en la vinculación con el terapeuta
También es necesario tener en cuenta factores que pueden dificultar la vinculación de un niño a una intervención psicológica. Aquí están algunos ejemplos:
- Problemas familiares : si existe conflicto entre los padres o dificultades en casa, esto puede dificultar la vinculación del niño con el terapeuta.
- Problemas de comunicación : si el niño tiene dificultades para comunicarse o expresar sus emociones, puede resultar difícil vincularse con el terapeuta.
- Resistencia del niño : en ocasiones, los niños se pueden resistir a la intervención psicológica porque sienten que no necesitan ayuda o porque no quieren hablar de sus problemas con un extraño.
- Incomodidad o miedo al niño : el ambiente de la consulta psicológica puede ser intimidante o desconocido para algunos niños, especialmente aquellos que nunca han estado en terapia antes.
- Problemas de confidencialidad : si el niño está preocupado por la privacidad o confidencialidad, puede ser difícil para ellos vincularse con el terapeuta.
Tener en cuenta que cada niño es único y puede experimentar distintos desafíos al vincularse con un terapeuta. Los psicólogos infantiles están capacitados para abordar estos desafíos y trabajar con niños y familias para establecer una relación terapéutica sólida y efectiva, en la medida en que los cuidadores también lo favorecen.
¿Cómo facilitar que pidan ayuda psicológica?
Algunas formas de poder facilitar que el niño o adolescente pida ayuda psicológica son:
- Normalizar la ayuda psicológica : hablando con el niño o adolescente sobre su utilidad y normalizar la idea de buscar ayuda cuando se necesite.
- Comunicación abierta : creando un ambiente en el hogar donde el niño se sienta cómodo hablando sobre sus sentimientos y emociones.
- Reconocer las señales de alerta : si notas que el niño está luchando con problemas emocionales o de comportamiento, háblale sobre la posibilidad de buscar ayuda psicológica.
- Buscar ayuda juntos : involucrar al niño o adolescente en busca del psicólogo.
- Ofrecer soporte : haciendo que el niño se sienta seguro al hablar con un psicólogo.
- Buscar ayuda temprano : la intervención temprana puede ayudar a prevenir la exacerbación de los problemas y promover una recuperación más rápida.
Cabe recordar que pedir ayuda psicológica no es señal de debilidad. Es importante inculcar a los niños y adolescentes que buscar ayuda es una señal de fuerza y que puede ayudarles a sentirse mejor, superar las dificultades y alcanzar los retos que se proponen.
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