Hacerse cargo de uno mismo: clave para la psicología personal

En la vida, es común buscar culpables o responsables de nuestros fracasos o dificultades. Sin embargo, hacerse cargo de uno mismo implica dejar de depositar la responsabilidad de lo que sucede en nuestra vida en el entorno que nos rodea. Significa asumir el peso de nuestra realidad, tomar decisiones, correr riesgos y hacernos responsables de las consecuencias. Es dejar de esperar a que alguien más llegue para organizar nuestras prioridades, decirnos qué pasos seguir o brindarnos oportunidades. Hacerse cargo de uno mismo es ser el dueño de nuestra propia vida, invertir en nosotros mismos, salir a buscar lo que necesitamos, arriesgarnos, equivocarnos y volver a intentarlo.

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¿Por qué evitamos hacernos cargo de nosotros mismos?

La razón por la que evitamos hacernos cargo de nosotros mismos es simple: si fracasamos, la culpa o responsabilidad de ese fracaso no recae sobre nosotros. Solemos culpar al entorno por no habernos dado lo que necesitamos o por no habernos brindado oportunidades. Sin embargo, para hacernos cargo de nosotros mismos solo necesitamos tener claros dos elementos fundamentales:

  • ¿Quién soy?
  • ¿Qué grado de motivación tengo?

Saber quiénes somos y qué nos define

Para hacernos cargo de nosotros mismos, es importante profundizar en quiénes somos. Esto nos ayuda a ser más comprensivos, tolerantes y afectivos con nosotros mismos. Responder a esta pregunta requiere honestidad para no mentirnos y valentía para aceptar aquello que rechazamos o negamos en nosotros.

Para saber quiénes somos, también debemos hacernos una serie de preguntas y darles respuesta:

  • ¿Qué dirección quiero darle a mi vida?
  • ¿Qué necesito para ir en esa dirección y en qué cantidades?
  • ¿Cumplo las expectativas de los demás y los modelos sociales o sigo mis propios proyectos?
  • ¿Cuál es el propósito de mi vida? ¿Qué me hace levantarme? ¿Para qué hago lo que hago?
  • ¿Qué tengo para dar?

Conocer quiénes somos y qué nos define nos permite tomar decisiones más acordes con nuestra verdadera esencia y no basadas en las expectativas de los demás.

Nuestro grado de motivación

La motivación no es algo que simplemente nace de nosotros. Es el resultado de lo que hemos hecho y hacemos en nuestra vida. La motivación es contextual, depende de nuestras circunstancias, es temporal y está sujeta a fluctuaciones. Cada persona tiene su propia motivación, por lo que es fundamental cultivarla para poder ir más lejos, tomar riesgos y diversificar las direcciones en las que podemos ir.

La motivación no tiene nada que ver con un estado de ánimo, por lo tanto, no se llega a ella dándonos ánimo. La motivación se alcanza a través de la planificación y la estrategia. Es necesario romper con la creencia de no voy a poder, establecer objetivos realistas, aprender a superar obstáculos, desafiar nuestros propios límites y buscar un respaldo afectivo que nos impulse a seguir adelante.

El gran enemigo: La búsqueda de la perfección

La búsqueda de la perfección es un enemigo común cuando se trata de hacernos cargo de nosotros mismos. Por un lado, está asociada a nuestra propia mirada, y por otro lado, está asociada a la mirada de los demás.

Desde muy pequeños, tenemos la necesidad de mostrar nuestros logros y observar la respuesta de nuestro público. Sin embargo, cuando esta búsqueda de perfección se convierte en una dependencia del feedback de los demás, nos volvemos incapaces de tomar decisiones sin consultarlo.

Por otro lado, la búsqueda de la perfección asociada a nuestra propia mirada nos lleva a construir un personaje perfecto que asume las responsabilidades de nuestra vida. Estos personajes suelen carecer de valentía y libertad, ya que el error no está permitido. Nos movemos lentamente y evitamos tomar riesgos. Además, solo nos relacionamos con otros seres perfectos.

Tomar decisiones y hacerse cargo de uno mismo

Hacernos cargo de nosotros mismos implica tomar decisiones y comprometernos con nuestras propias metas y proyectos de vida. Significa decidir no ser perfectos y estar dispuestos a equivocarnos. También implica aprender a conocernos mejor y planificar metas realistas. Debemos estar dispuestos a correr riesgos y apasionarnos con nuestro propio proyecto de vida.

Hacerse cargo de uno mismo es una decisión que implica asumir la responsabilidad de nuestra propia vida. Significa dejar de buscar culpables y empezar a tomar decisiones conscientes. Solo así podremos alcanzar nuestro verdadero potencial y vivir una vida plena y satisfactoria.

Consultas habituales

¿Qué pasa si fracaso al hacerme cargo de mí mismo?

El fracaso es parte del proceso de aprender y crecer. No debemos tener miedo a equivocarnos, ya que cada error nos brinda la oportunidad de aprender y mejorar. Lo importante es asumir la responsabilidad de nuestras acciones y aprender de ellas.

¿Cómo puedo cultivar mi motivación?

Para cultivar la motivación, es importante establecer metas realistas y desafiantes. También es útil rodearse de personas que nos apoyen y nos brinden respaldo afectivo. Además, es fundamental aprender a superar obstáculos y desafiar nuestros propios límites.

¿Cómo puedo dejar de buscar la perfección?

Dejar de buscar la perfección requiere de un proceso de autoaceptación y amor propio. Es importante recordar que nadie es perfecto y que cometer errores es parte de ser humano. Aprender a valorar nuestras fortalezas y aceptar nuestras debilidades nos ayudará a dejar de buscar la aprobación de los demás.

Hacerse cargo de uno mismo es un proceso de crecimiento personal que nos permite ser dueños de nuestra propia vida. Implica tomar decisiones conscientes, asumir la responsabilidad de nuestras acciones y buscar nuestro propio camino. Al hacerlo, podremos alcanzar nuestro verdadero potencial y vivir una vida plena y satisfactoria.

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