Estrés laboral: causas, efectos y reconocimiento legal

El estrés laboral es una problemática que afecta a un gran número de trabajadores en todo el entorno. Aunque no está incluido en la lista oficial de Enfermedades Profesionales, el estrés crónico en el trabajo puede tener graves consecuencias para la salud de las personas. De hecho, a partir de enero de 2022, el síndrome de agotamiento profesional o burnout, causado por el estrés laboral, será reconocido oficialmente como una enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Síntomas, causas y efectos del estrés laboral

El estrés es una reacción natural del organismo, pero cuando se prolonga en el tiempo puede tener efectos devastadores en la salud de una persona. Los síntomas fisiológicos y cognitivos del estrés laboral pueden incluir dolores de cabeza, alteraciones del sueño, dificultad para concentrarse, cambios de humor, malestar estomacal, descontento en el trabajo, entre otros. Además, puede manifestarse a través de síntomas cognitivos como preocupación, inseguridad, miedo, percepción negativa de uno mismo, ansiedad y depresión.

Uno de los efectos más graves del estrés laboral es el síndrome de agotamiento profesional o burnout. Este síndrome se caracteriza por un agotamiento físico y mental intenso, falta de energía e interés, y un bajo rendimiento en el trabajo. El estrés crónico en el trabajo puede tener diferentes causas, como el acoso laboral, el trauma por un accidente laboral, la sobrecarga de responsabilidades, la sensación de falta de control, la inestabilidad laboral, la falta de reconocimiento o apoyo, o el aburrimiento y la monotonía.

Consecuencias del estrés laboral prolongado

El estrés laboral crónico puede tener graves consecuencias para la salud de las personas. Además del desgaste emocional y el agotamiento físico, el estrés laboral prolongado puede desencadenar patologías más severas como la depresión, el insomnio, problemas cardíacos y enfermedades digestivas. También puede llevar al consumo de alcohol u otras sustancias.

Además de los efectos en la salud, el estrés laboral crónico puede aumentar el riesgo de sufrir accidentes de tráfico. Según un estudio realizado por RACE en 2017, el estrés al volante aumenta un 28% el riesgo de sufrir un accidente. Las personas estresadas tienden a prestar menos atención a las señales de tráfico, realizar maniobras bruscas y acelerar, lo que puede aumentar el riesgo de accidentes laborales de tráfico o in itinere.

El estrés laboral como accidente de trabajo

El estrés laboral cada vez se reconoce más como un accidente de trabajo. Según el artículo 151 de la Ley General de la Seguridad Social, se considera accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. Esto incluye no solo los accidentes en sentido estricto, sino también las enfermedades que puedan originarse en el trabajo.

Para que el estrés sea considerado como accidente de trabajo, es necesario demostrar la relación de causalidad entre el trabajo y el estrés laboral. Esto puede ser un desafío, ya que es necesario presentar pruebas de que el estrés ha sido generado por factores relacionados con el trabajo y que estos factores son necesarios y suficientes para causar el estrés.

¿Se puede demandar a la empresa por estrés laboral?

En caso de que el estrés laboral haya sido causado por factores internos o externos relacionados con la actividad laboral, es posible demandar a la empresa y buscar una indemnización. Sin embargo, esto puede ser un proceso complicado, ya que es necesario probar la causa del estrés laboral y fundamentarla adecuadamente. La legislación laboral establece que las empresas tienen la responsabilidad de prevenir los riesgos laborales y adaptar el trabajo a las personas, atenuando el trabajo monótono y repetitivo, entre otras medidas.

Baja por estrés laboral: cómo solicitarla y con qué prestaciones

En caso de que el estrés laboral se haya vuelto crónico y sea necesario tomar una baja, es importante solicitarla de manera adecuada y conocer las prestaciones a las que se tiene derecho. Si el estrés no está relacionado directamente con la actividad laboral, se considerará una baja por contingencias comunes y se tratará como cualquier otra enfermedad común. En este caso, la baja por contingencias comunes se cobrará a partir del cuarto día.

Si el estrés laboral ha sido causado por el trabajo, se considerará una baja por contingencias profesionales y será la mutua de trabajo la encargada de gestionar la incapacidad laboral del empleado. En este caso, la prestación se cobrará al día siguiente de ser reconocida la baja y se cobrará el 75% de la base reguladora.

La duración de la baja por estrés laboral es de un máximo de 12 meses, pero puede prolongarse 6 meses más si el médico de la mutua lo considera necesario. Después de este plazo, si la persona sigue incapacitada, su caso deberá ser evaluado por un tribunal médico para determinar si es necesario conceder una incapacidad permanente.

El estrés laboral es una problemática cada vez más reconocida y que puede tener graves consecuencias para la salud de los trabajadores. El estrés crónico en el trabajo puede ser considerado como un accidente de trabajo, siempre y cuando se demuestre la relación de causalidad entre el trabajo y el estrés laboral. En caso de que el estrés laboral haya sido causado por factores relacionados con la actividad laboral, es posible demandar a la empresa y buscar una indemnización. Además, es importante conocer los derechos y prestaciones a los que se tiene derecho en caso de solicitar una baja por estrés laboral. El bienestar y la salud de los trabajadores deben ser una prioridad tanto para las empresas como para la sociedad en general.

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